Lunes 05 de Septiembre, 2022

En sus 30 años, la Vicaría Pastoral Social Caritas reafirma su compromiso con un nuevo Chile



Inspirados por el pensamiento social de la iglesia y el ejercicio de los derechos humanos, queremos seguir impulsando procesos de cambio en las personas y las comunidades.

El 18 de agosto de 1992 se firmó el Decreto que creó la Vicaría Pastoral Social, hito que marcó además el término del ciclo activo de la Vicaría de la Solidaridad y creó una fundación para preservar el patrimonio histórico de ese trabajo realizado en la dictadura. Para continuar el trabajo de la Vicaría de la Solidaridad, pero en nuevo contexto social y político, se estableció que la Vicaría Pastoral Social tendrá como misión la coordinación y animación de la pastoral social en los territorios de la Arquidiócesis y promover una cultura de la solidaridad.

Durante estos años la Vicaría ha jugado un papel muy relevante en la sociedad y en la vida de cientos de miles de personas. Ha sido un tiempo, sin duda, de mucha fecundidad y de mucho crecimiento tanto para nuestros interlocutores como para quienes hemos formado parte de este equipo de trabajo. Y hoy estamos orgullosos de esa gran contribución que hemos hecho durante estos años para la construcción de una sociedad más justa y solidaria. Hemos estado presente en la vida de miles de personas y sus comunidades, con nuestro acompañamiento que hemos procurado sea cariñoso y efectivo, afectivo y efectivo, promoviendo las capacidades de todos para que cada persona y comunidad sean protagonistas de las mejoras que requieren en su calidad de vida.

En estos 30 años hemos visto los rostros concretos de la vulnerabilidad y la exclusión,pero también hemos visto cómo esos rostros salen adelante y logran vivir con la dignidad que les es propia. Me refiero a tantos niños, niñas, adolescentes, trabajadores, líderes comunitarios, dirigentes sindicales, migrantes y refugiados, mujeres víctima de violencia en contexto de pareja, personas privadas de libertad y sus familias, madres y padres adolescentes, entre otros.Una mención especial al trabajo que hemos hecho como respuesta a las emergencias. Terremotos, aluviones, incendios. Nos hemos activado canalizando la voluntad de colaborar que brota espontanea en tantas personas de fe. Este trabajo nos ha permitido estrechar lazos con las pastorales sociales de las distintas diócesis bajo la coordinación de la Pastoral Social Caritas Chile.

Las cifras avalan nuestro trabajo. A modo de rendición de cuentas, quisiera destacar algunas de estas
cifras:

En 2021, con colaboración con el ACNUR, atendimos a más de 25.000 personas refugiadas y migrantes, la mayoría de ellas venezolanas, con un trabajo especial en el norte del país, pero también comenzamos a atender a personas afganas y ucranianas.

Acompañamos a cerca de 8.000 niños, niñas y adolescentes a través de nuestros programas especializados como las colonias urbanas, buen trato y prevención de abusos.

A través de la campaña Contigo Hermano para la seguridad alimentaria, más de 26 mil personas fueron atendidas gracias al trabajo coordinado con los agentes pastorales y voluntarios de las distintas comunidades.  En este mismo sentido, más de 51 mil personas recibieron una cena de navidad a través de la campaña Navidad con el Hermano.

Acompañamos también a cerca de 15 mil dirigentes, líderes comunitarios y/o sindicales a través de los programas de formación y de innovación solidaria. En total, acompañamos a más de 140.000 personas en el año 2021.

Para la Vicaría, este último año ha marcado también un punto de inflexión y cierre de etapas. Y es que durante el primer año de la pandemia realizamos un proceso de discernimiento para definir, en conjunto, cómo y dónde la Vicaría podía hacer un mayor aporte a la construcción de una sociedad justa y solidaria, asumiendo que la emergencia sanitaria y el cambio de ciclo político-social iniciado con el estallido social, produjeron cambios en nuestra sociedad que han hecho aparecer nuevas realidades de vulneración o ha profundizado algunas situaciones de exclusión y por su puesto han develado nuevos desafíos para el ejercicio y promoción de los derechos humanos. Como fruto de dicho proceso de discernimiento tomamos la decisión de liberar capacidades institucionales para focalizar nuestro servicio en aquellos espacios en donde el Estado y las políticas públicas no están llegado. Esto significó, por ahora, detener nuestro rol de ejecutores de políticas públicas para dedicarnos a implementar programas y proyectos propios, o a pilotar nuevos programas ya sea públicos o privados, que den respuestas a personas y grupos más vulnerables en este nuevo contexto.

Hace algunos meses materializamos el cierre de los programas residenciales que teníamos, como las Casa de Acogida Santa Ana y Rebeca Ergas, ejecutadas en conjunto con el SERNAMEG y, durante el último trimestre, el cierre de coberturas del programa Abriendo Caminos que ejecutábamos en conjunto con el Ministerio de Desarrollo Social. Aprovecho esta mención para agradecer a tantos equipos de estos y otros programas que, por haber cumplido un ciclo, se decidió cerrarlos. Es un orgullo para la institución haber realizado siempre estos procesos de manera tan profesional, cuidada y poniendo el centro a los y las interlocutores.

Para este año 2022 tenemos el desafío de implementar nuevos proyectos que cumplan con el objetivo trazado en nuestro proceso de discernimiento. Ya hemos identificado y nos hemos comprometido con profundizar nuestro servicio en algunos ámbitos, por ejemplo, en el caso de la situación de las personas migrantes y refugiadas, especialmente aquellas en situación migratoria irregular, que es precisamente un espacio en hay vacío de respuestas de políticas públicas, dejando a miles de personas sin posibilidad de acceder a derechos básicos. Por esto, en abril de este año, estrenamos el documental “Esperanza sin Fronteras” que da cuenta de las trayectorias de vida de quienes lo han arriesgado todo para llegar a Chile en busca de que se les reconozca su dignidad. En esa misma oportunidad convocamos a una decena de instituciones públicas, privadas, de la sociedad civil y de organismos internacionales para conformar una Mesa de Inclusión Socio Laboral de migrantes y refugiados, instancia que recientemente ha concluido su trabajo basado en el diálogo social y que esperamos prontamente entregue a las autoridades y a la sociedad en general sus propuestas.

Hemos optado por promover y potenciar las respuestas locales que las comunidades van construyendo para los problemas de sus entornos más inmediatos. De esta manera, gracias a la contribución de organizaciones como la Fundación Emmanuel y a las campañas solidarias, hemos construido un fondo para apoyar la innovación social y potenciar esas respuestas comunitarias. Este programa ha consolidado, además un modelo de acompañamiento y mentoría para voluntarios y voluntarias. Vemos respuestas insuficientes para las personas en situación de calle y brechas dramáticas de cobertura en la atención de persona con consumo problemático de alcohol y/o drogas. En estas últimas dos realidades estamos configurando nuevas respuestas y, puedo contar, que estamos iniciando una colaboración para dar una respuesta socio-habitacional a las personas en situación de calle en el bandejón central de la Alameda. El proceso de discernimiento que ha llevado a cabo la Iglesia Latinoamericana está siendo un insumo muy valioso para las nuevas acciones que adoptemos, así como las orientaciones pastorales de nuestro Arzobispo.

El aniversario número 30 de la Vicaría nos encuentra en un proceso de cambio institucional que se ha gestado participativamente y que ha sido motivado por las trasformaciones que el país ha vivido luego de la pandemia y del estallido social. Y es este un momento propicio para agradecer por todo el trabajo hecho y proyectar las contribuciones que queremos dar de aquí en adelante con y para nuestros interlocutores. A todos quienes compartimos la convicción profunda de que todas las personas merecemos vivir con la dignidad que nos es propia, les invito a que reafirmemos ese compromiso en este nuevo Chile que se está construyendo en donde, inspirados por el pensamiento social de la iglesia y el ejercicio de los derechos humanos, podamos seguir impulsando procesos de cambio en las personas y las comunidades.

Luis Berríos
Secretario Ejecutivo
Vicaría de Pastoral Social Caritas


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