En los últimos años se han impulsado en países de América Latina Programas de Reasentamiento Solidario. Los primeros países en desarrollarlos fueron Chile y Brasil, les siguió Argentina y en el 2008, Paraguay y Uruguay firmaron acuerdos con ACNUR para implementar programas similares.
Está dirigido a mujeres, hombres y niños refugiados que no pueden permanecer en el primer país de asilo por continuos problemas de protección o serios impedimentos a su integración.
Desde sus inicios en el año 1998 Chile ha recibido más de 380 personas bajo este programa de países como la Ex Yugoslavia, Afganistán, Irak y Colombia. La mayoría de ellos consideran a Chile como el país que les dio una oportunidad de recomenzar y de vivir en paz junto a sus familias y han logrado integrarse con éxito a la sociedad chilena.
En esta modalidad, llegaron al país 116 personas de origen palestino a comienzos del 2008. Son 29 familias que huyeron de Irak a causa de las persecuciones y la violencia. En este tiempo varios de ellos han aprendido español, encontrado trabajo y los niños y las niñas están asistiendo a escuelas públicas.
Fronteras Solidarias
ACNUR impulsa en toda América Latina políticas públicas adecuadas, el fortalecimiento del marco de protección internacional y alcanzar soluciones pragmáticas a situaciones específicas como es el caso de Colombia.
El programa “Fronteras Solidarias” busca propiciar el desarrollo social y económico en zonas fronterizas que favorezcan la situación de los refugiados y de la población local. Dentro de sus avances concretos en Chile están la generación de redes sociales con instituciones de gobierno, privadas y académicas, y la realización de programas de capacitación y sensibilización dirigidos a funcionarios públicos y a la población local en las ciudades de Arica e Iquique, en el norte del país.
Muchos solicitantes de refugio ingresan al país por la frontera norte de Chile y algunos se quedan a vivir en estas ciudades. Esto ha requerido un trabajo permanente en la zona por parte del ACNUR y de la Vicaría de Pastoral Social y de los Trabajadores para apoyar su proceso de inserción. Sólo en Iquique viven aproximadamente 200 personas, la mayoría de ellas de nacionalidad colombiana.