Miercoles 22 de Julio, 2020

Organizaciones solidarias y voluntarios en encuentro virtual



Convocados por el Arzobispo de Santiago, Celestino Aós y la Vicaría Pastoral Social Caritas, más de 250 voluntarios y organizaciones sociales se dieron cita el sábado 18 de julio, para compartir experiencias de servicio durante la pandemia.

La labor de voluntarios comprometidos con la Iglesia se ha reflejado en distintos sectores, especialmente entre los más vulnerables, desde que iniciaron las medidas de confinamiento y distanciamiento social y las dificultades que han derivado de las mismas. En torno a esto, se celebró la reunión con las organizaciones solidarias y voluntarios que no solo dieron testimonios de su voluntariado sino que generaron lazos entre sí para potenciar las redes de ayuda en distintas comunidades.

El Vicario para la Pastoral Social Caritas, padre Jorge Muñoz, dio inicio al encuentro, agradeciendo a todos los voluntarios por su labor y destacando el impacto de las distintas acciones solidarias en las comunidades: “Desde la entrega de cajas a los voluntarios de comedores, que funcionan con las comunidades parroquiales, hasta las ollas comunes. Estos recursos tienen llegadas transversales y fraternas con gran impacto". 

Acompañados por los obispos Celestino Aós, Cristian Roncagliolo y Alberto Lorenzelli, el debate se realizó tomando como ejemplo las vivencias de Sandra Godoy, voluntaria en una Olla Común de La Florida y Carla Benavente, de la parroquia Santa Filomena, quienes funcionaron como panel, moderado por Alejandra Pulgar, coordinadora de línea de gestión territorial de la VPSC. 
 

El rol del voluntariado

La primera etapa del encuentro se centró en la pregunta, ‘¿en qué consiste el servicio solidario que han proporcionado a sus comunidades?’ y, exponiendo el trabajo y la realidad de las dificultades atadas al mismo, Sandra Godoy relató que en su entorno, la labor empezó fundando un comité de vivienda hace dos años y que ha evolucionado por la misma contingencia a un comité comunitario, señalando la necesidad de buena alimentación, educación y trabajos para la comunidad y que ha quedado en mayor evidencia desde el inicio del estallido social en octubre de 2019. 

“Desde octubre, hemos empezado a hacer canastas de mercadería a domicilio para quienes se quedaron sin trabajo”, explica Godoy, sumando a las iniciativas dos ollas comunes semanales y la entrega de pan fresco los días sábado y domingo, beneficiando aproximadamente a 250 personas. “También repartimos mercadería a personas enfermas de Covid y adultos mayores”. 

Carla Benavente, orientadora social de la parroquia Santa Filomena en Recoleta, ha trabajado con la comunidad, que ha servido como centro de acopio para cajas de mercadería, posibles gracias al apoyo de las donaciones recibidas por la campaña Contigo Hermano, donde apoya con su labor. A pesar de la buena voluntad, Benavente comenta que la situación es crítica, ya que aún falta mercadería y el porcentaje de personas que ha perdido su trabajo ante la crisis, se evidencia cada vez más. 

“A todos nos toca el sufrimiento ajeno, y eso es lo más importante”, asevera Benavente, como respuesta a lo que la motiva a prestar servicios de ayuda solidaria. Sin embargo, advierte que ha sido un largo camino para la pastoral social de su comunidad en este tiempo, pero rescata el apoyo de las comunidades hermanas. “Aunque todos estemos necesitados y desarmados, siempre nos unimos y salimos adelante”. 

Los relatos de Sandra y Carla, además de poner en perspectiva la solidaridad y el nexo entre comunidades, desataron una lluvia de felicitaciones y apoyo entre los asistentes. 

La fe en comunidades organizadas

Durante el encuentro participó como tercer panelista Claudio Castro, alcalde de Renca. Junto con agradecer la invitación y las acciones solidarias que han sostenido a las comunidades durante la pandemia, Castro centró su intervención en la vital importancia del rol de las comunidades en la ayuda mutua. "El rol del voluntariado, en este contexto, es muy importante, porque las comunidades organizadas han llegado a donde el gobierno no llega", explicó, reconociendo la angustia y frustración en las mismas por las respuestas del Estado. 

Para Ivette Elgueta, voluntaria del comedor abierto de la comunidad de Nuestra Señora de Monte Carmelo desde hace 10 años, sumó su testimonio, comentando que desde el templo ubicado en Pedro Aguirre Cerda, ha buscado proveer y proteger a los más necesitados. 

Destacó el rol de la fe en este tiempo, expresando que la Iglesia se vio obligada a cerrar sus puertas, pero “se puso más cercana a todas las personas”, mientras que numeró las herramientas tecnológicas como Facebook y YouTube que han impulsado este puente para la comunicación. "Es un tiempo de misericordia, de decirle a nuestros hermanos, 'no estás solo', pero siempre hay una mano amiga", dijo. 

Contagiando solidaridad

En sus palabras de cierre, el Arzobispo Aós expresó a los asistentes su gratitud por el trabajo que hacen, a pesar de las circunstancias y, haciendo referencia al Papa Francisco, invitó a “contagiar la solidaridad”. 

“El Evangelio de hoy nos habla del trigo y la cizaña”, expresó Aós, agregando que la solidaridad nos engrandece y “lo que hace cada uno es muy importante, porque han reinventado formas de ayudar a los demás”. Con esto, el Obispo animó a continuar siendo ejemplo de bondad y fraternidad para otros. 


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