EL PAPEL DE LOS LAICOS

Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. 15,15: Ya no los llamo sirvientes, porque el sirviente no sabe lo que hace su señor. A ustedes los he llamado amigos porque les he dado a conocer todo lo que escuché a mi Padre. 15,16: No me eligieron ustedes a mí; yo los elegí a ustedes y los destiné para que vayan y den fruto, un fruto que permanezca; así, lo que pidan al Padre en mi nombre él se lo concederá. (Jn 15, 14 – 16)

Todos los católicos formamos parte del Cuerpo Místico de Cristo, pero además, Alberto Hurtado, reconoce especialmente a Cristo en el pobre. Entretanto, Juan XXIII afirma que “los laicos deben ser competentes en su profesión y trabajar ajustándose a los principios y las normas sociales de la Iglesia, cuyos mandatos deben obedecer fielmente; si los seglares no observan los principios y normas sociales de la Iglesia, faltan a sus inexcusables deberes, lesionan los derechos de los demás y pueden desacreditar la propia doctrina” (N° 241). Pero antes dice que “hoy más que nunca es necesario que esta doctrina social sea conocida, estudiada y llevada a la práctica; misión ardua a cuyo cumplimiento exhortamos a los hijos de la Iglesia y a todos los hombres sensatos” (N° 221). El Papa Juan quería “que la doctrina social se estudie –dijo- cada vez más como disciplina obligatoria en los colegios católicos y principalmente en los seminarios; la doctrina debe ser incluida en los programas de formación de las parroquias y asociaciones de apostolado de los seglares y se debe divulgar por los medios de comunicación social” (N° 223). Lo que queda por ver, a cincuenta años de la Mater et Magistra, es en qué medida los católicos escuchamos las orientaciones que nos entregó el querido Papa Juan XXII, el mismo que abrió proféticamente las puertas a la renovación de la Iglesia, al convocar al Concilio Vaticano II. Tal vez 50 años más tarde es tiempo de hacer el balance de nuestro compromiso eclesial, porque como decía el mismo Pontífice, “la forma de demostrar la bondad de la doctrina social, es probando que se puede resolver los problemas sociales del momento” (N° 224), pues una “doctrina social no debe ser materia de mera exposición; debe ser objeto de aplicación práctica” (N° 226).

Para reflexionar:

• Cuándo se habla de la Iglesia ¿te sientes parte de ella? ¿Por qué?
• ¿Cuál es tu experiencia de participación en la Iglesia?
• ¿En tu comunidad cómo es la valoración que se hace del aporte que hacen los laicos, religiosos y presbíteros en la vida de la Iglesia?
• ¿En qué se nota tu pertenencia a la Iglesia?