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EL ROL DE LA IGLESIA
Si uno dice que ama a Dios mientras odia a su hermano, miente; porque si no ama al hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Y el mandato que nos dio es que quien ama a Dios ame también a su hermano. (1Jn 4, 20-21)
Ya el papa Pío XII, recordaba la pertinencia de la voz de la iglesia en los temas sociales y laborales en el radio mensaje al mundo entero, de 1 de junio de 1941, cuando señaló que “la competencia de la iglesia para juzgar si las bases de un orden social están de acuerdo con el orden inmutable que Dios promulgó por medio del derecho natural y la revelación”, al tiempo que en el mismo documento –que recuerda Juan XXIII en Mater et Magistra- explicó en profundidad las enseñanzas de la Iglesia en tres cuestiones fundamentales: el uso de los bienes materiales, el trabajo y la familia, que se han descrito en los párrafos anteriores, al referirnos a la propiedad privada de los bienes de producción, y los distintos tópicos más estrechamente vinculados al trabajo y su remuneración (N° 41).
El Papa sabe “que no es fácil poner en práctica la doctrina social de la Iglesia, por el desordenado amor propio que anida en el hombre, por el materialismo de la vida moderna y por las dificultades de determinar la exigencia de justicia en los casos concreto” (N° 229). Sin embargo antes “confirma que la doctrina social profesada por la Iglesia Católica es inseparable de la doctrina que ella misma enseña sobre la vida humana” (N° 222). Por su parte, Alberto Hurtado al referirse a la misión de la Iglesia, lo expresa así: “La razón de ser de la Iglesia es santificar al mundo. Quiere extenderse para extender en ellos la santidad. No es otra la misión de la Iglesia; no es el dominio político, la construcción de soberbios edificios, la celebración de grandes congresos... todo eso en tanto cuanto ayude a la santificación de las almas, que es el único fin propio de la Iglesia” (Charla a jóvenes de la Acción Católica, 1944). Además afirma que “La Iglesia será lo que seamos nosotros. Nuestra acción o nuestra inacción tiene un sentido social. La Iglesia ganará o perderá algo, según que yo cumpla o no cumpla mi papel, el que Cristo me ha señalado” (“¿Es Chile un país católico?” 1941). En definitiva: la Iglesia en el mundo para incidir en los cambios que deben ocurrir muchas veces a nivel estructural; y con claridad también: la Iglesia está conformada por nosotros. No sólo la jerarquía, el clero o los religiosos. El “nosotros” nos comprende a todos “como parte Cuerpo Místico de Cristo”, repetirá a menudo al Padre Hurtado.
Para reflexionar:
• Para tomar una posición frente a las situaciones de la vida humana ¿en qué fuentes de información y discernimiento te basas?
• ¿Cuánto conoces de la enseñanza social de la Iglesia?
• ¿En mi comunidad o familia hablamos de los temas sociales?
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